Mi introducción a la Filosofía

Estamos a punto de terminar el curso escolar de 1º de Bachillerato, el primer año en el que tengo la asignatura de Filosofía, y es buen momento para recordar todo lo que he aprendido durante estos meses anteriores.

Antes de empezar el curso, no sabía qué esperar de la asignatura. Nunca me había interesado por la Filosofía, y realmente no sabía lo que era. Yo pensaba que los filósofos eran personas que simplemente se hacían preguntas sin sentido, para "rayarse" y confundir a los demás; pero esto no era para nada así.

Comenzamos el curso desde lo más básico, estudiando qué era la Filosofía, qué ramas tenía, etc. La verdad que no empecé con muchas ganas, y al leer por encima los apuntes del primer tema pensé que iba a ser un caos comprender todo eso.
Esto cambió cuando, después de un par de días de clase, me di cuenta de que todo lo que iba explicando el profesor lo entendía de forma bastante clara, y ahí comencé a interesarme cada vez más, y más. Cuando acababa una clase tenía esa pequeña "curiosidad" por saber qué más pensaba ese filósofo que estábamos dando, cuál era el siguiente criterio de verdad, cuántas ramas más de la Filosofía había, o cualquier otra cosa.

Y al fin y al cabo, aunque mucha gente piense lo contrario, que una asignatura se te haga interesante depende de muchos factores, y uno de ellos es la forma de dar la clase del profesor.
Recuerdo que al principio, constantemente tenía una ligera preocupación por el ritmo que llevábamos, y es que yo pensaba que íbamos demasiado lento con los contenidos explicados en clase.
Pero, ¿esto por qué ocurre? Muchos estudiantes estamos acostumbrados a seguir un ritmo acelerado a la hora de dar el temario de las distintas asignaturas; es decir, hay veces que no comprendemos bien algún apartado, pero debemos avanzar al siguiente, debido a que si no lo hacemos, nos atrasaremos.
Y en clase de Filosofía esto no era así. En esta clase disponíamos del tiempo necesario para comprender cada punto del tema, y si tardábamos un poco más, el profesor no tenía ningún problema en pararse a explicarlo tres o cuatro veces más. Es más, se aseguraba de que todos lo tuviéramos claro.

Otro punto que quiero comentar es el ambiente de clase. Durante todo el curso, la asignatura de Filosofía era de las pocas (si no la única) clases en las que los alumnos prestaban completa atención, y se veía cierto interés, algo que muchas veces es complicado. Por mi parte, como tenía la seguridad de que podía comprender los conceptos sin la presión de que si no lo hago a la primera, ya era un punto perdido, siempre tenía la atención puesta en la explicación; las cuales, por cierto, incluían una gran cantidad de ejemplos, dibujos, esquemas, etc. que facilitan mucho el entendimiento.

La organización del temario fue la idónea. Disponíamos de una hoja con apuntes, los cuales seguíamos casi al pie de la letra, y nos facilitaban el seguimiento de la clase. Además, al tener unos apuntes de apoyo, no estaba preocupado por dejarme temas sin copiar, o algo por el estilo; aunque de todas formas tenía que tomar apuntes por mi parte, para comprender mejor el temario y ampliarlo.

Por mucho que busco aspectos negativos sobre la clase, me es imposible encontrarlos. Pienso que es de las mejores clases que he tenido, y que me ha ayudado mucho. Tanto a superar el curso sin gran dificultad, como a introducirme en la Filosofía y eliminar ciertos prejuicios que tenía sobre ella. No sé si en próximos cursos tendré esta asignatura, pero espero que si es así, la clase sea igual de efectiva como esta.

En conclusión, creo que el profesor que he tenido ha sido un gran acierto para la clase, y que me ha ayudado en muchos aspectos. Ha sido una asignatura interesante y entretenida. Estoy satisfecho de cómo la he aprovechado, y agradecido por el esfuerzo del profesor.


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